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Carnavaltur - Cadiz

Colaboraciones para la Página Oficial de la Ciudad de Cádiz - España

Carnaval de Jujuy

El Carnaval, cumbre paradigmática de toda Festividad Popular, foco aglutinador de infinitas manifestaciones culturales y expresiones artísticas, me ha invitado a encuadrarlo en imágenes, tal vez inagotables, como lo permitan todas las combinaciones y congelamientos reales de espacio y tiempo.

¿Es el carnaval el que desfila por mi cámara? Ó ¿es mi cámara la que invariablemente «inventa» y «dibuja» la magnifiscencia de la Festividad?
Esta pregunta, de difícil respuesta, se ha constituído en el motor principal con que año tras año, cámara en mano, y siguiendo la ruta de los más diversos Carnavales, me vuelco inevitablemente a participar en ellos, como espectador ó como testigo, mezclándome entre la multitud ó recortando rostros y cuerpos, extrayendo al individuo de la masa, ese momento sublime de conjunción entre mi mirada y la mirada ó el cuerpo del otro, a través de la cámara (luego se agregará a éste la mirada del espectador), donde en breves instantes se forman infinitos encuadres, todo un mundo de imágenes y realidades nuevas, un momento de goce único, creador, un instante que se eterniza.
El Carnaval, presencia insoslayable de lo religioso y lo pagano, heredero histórico de las antiguas fiestas Saturnales Greco-Romanas, llegado a América con la colonización, se funde en nuestro continente con el universo mitológico y cultural local, en un verdadero sincretismo cultural, que fué sofisticándose en el último siglo, hasta lograr grados de perfección admirables, donde en varios sitios llegó a constituirse en una verdadera «Industria del Carnaval»; días de desborde popular, de acontecimientos artísticos programados, estudiados y profesionalizados, y en general todo el fervor y la fantasía popular de todo un pueblo que, a través de sus Festividades Carnestoléndicas, metaforiza los múltiples elementos que hacen a su identidad cultural, su desarrollo histórico, su fe, su memoria colectiva, y, en general, todo lo que hace a su vida comunitaria.

Imágenes inquietantes, rostros presentes y al mismo tiempo ausentes de la fiesta, miradas, cuerpos, colores, bullicio y soledad, multitud y presencia individual; y mi ojo y mi cámara; documentándolos ó ¿re-creándolos?

¿Mostrando una realidad ó dibujando una nueva?.

Pablo Marcelo Siquiroff

Carnaval de Oruro

La Mitología Andina ha dejado en Oruro una rica veta de leyendas, ritos, y tradiciones, que desde el culto a la «Pachamama«, identificada con el suelo, las montañas, los valles, lagos, ríos, etc.., hasta la deificación de ciertas ideas, generadoras del bien ó del mal, llegan hasta nuestros días con una enorme carga de misteriosa devoción para formar parte de esto que venimos escudriñando apasionadamente : El Alma del Pueblo.

La ciudad de Oruro, situada en el corazón de Bolivia, a 3700 metros sobre el nivel del Mar, en tiempos de la Colonia ya era famosa por sus ricas y abundantes minas de Estaño, que la hicieron célebre en el mundo entero; actualmente ostenta, entre otros elementos, el orgulloso título de Capital Folclórica de Bolivia, plenamente justificada si se tiene en cuenta que en ella tiene lugar un hecho folclórico de singular importancia por su carácter pagano y devocional y que aún sigue llamando la atención de propios y extraños y especialmente de investigadores del Folclore de renombre porque simultáneamente se realizan antiguos rituales costumbristas y se observa una muy arraigada y extendida devoción a la milagrosa imagen de la Virgen del Socavón, encarnando y representando al mismísimo Diablo, en cuyo honor y honra se realiza el fabuloso Carnaval, mundialmente conocido y ponderado.

La leyenda misma de donde arranca el Carnaval de Oruro, sobre todo en su esencia Histórica y en su Funcionalidad Coyuntural y actual, nos retrata la configuración de tres ídolos aún vigentes en la realidad costumbrista del pueblo y cuya secuencia se presenta de esta manera : La tradición nos cuenta que Wari era un monstruo que dormía en las entrañas de la cordillera, y que, queriendo ampliar su horizonte de poder y de influencia en la tierra, frente a la deidad bienhechora y luminosa representada por «Inti» (Sol), comenzó a desplegar sus acciones «diabólicas», frente al apacible y pacífico pueblo de los «Urus», pastores de llamas, que habitaban una árida región del Altiplano Americano, pero muy rica en Minerales (la actual Oruro). De esta manera, el malvado Wari fué sembrando todo tipo de calamidades, maldades, y funestas acciones entre los miembros de la comunidad de los Uru, dominando su voluntad y haciendo diseminar una temible fama de los otrora pacíficos Urus, entre otras comarcas vecinas. Hasta que un día apareció una bella «Ñusta«, blanca, resplandeciente y hermosa presencia de la deidad femenina, (La futura «Virgen del Socavón» ) quien fué reintegrando la paz al pueblo de los Uru, retornando sus vidas y sus acciones nuevamente por el sendero de la virtud, iluminando sus vidas para que sobre ellas reinara otra vez el gran «Inti» . Pero Wari (El futuro «Diablo», guardián de la tierra, y, por ende, de los minerales que hay en ella) no se dió por vencido, y, enfurecido y sediento de venganza, envió varias calamidades, sobre la comarca, (animales gigantescos, incontables ejércitos de insectos como hormigas, etc..); pero la comarca ya tenía su protectora, la bella y poderosa «Ñusta«, quien, sucesivamente fué eliminando cada una de las calamidades, venciendo finalmente y en forma definitiva al temible Wari, que desde entonces oculto en las entrañas de la tierra, brama su cólera. Esta leyenda ha sido transmitida de generación en generación, y ha tenido tal vez su origen en las formaciones rocosas de las montañas que rodean la ciudad de Oruro, y que por caprichos de la naturaleza tienen parecido con los animales y varios elementos, que se aluden en ella.

Una bella historia, tal vez una de las más ricas de la Mitología y la Cosmovisión Americana. Y es desde esta compleja historia de donde se despliega la vida cotidiana, familiar, social, económica, de producción, etc.., del pueblo de Oruro, y, por supuesto, su maravilloso Carnaval, tal vez uno de los más ricos y distinguidos de América, por analogía, vaya paralelismo, a la tan atrayente leyenda que le ha servido de sustento.

Un bello mito, un aún más bello Carnaval, como si el mito sobreviviera y aún se perpetuara y renaciera en el mismo Carnaval. Es de destacar, que tanto la Indumentaria, como la Coreografía de las incontables danzas que se realizan en Oruro, durante su espléndido Carnaval, es una de las representaciones Artísticas más finas y elaboradas que puedan realizarse en un espectáculo masivo y popular.

¿Es el mito el que origina el Carnaval ? ¿Ó es el mismísimo Carnaval el que fué reemplazando al mito, hasta transformarse, él mismo, en un grandioso generador Mitológico y en una incomparable leyenda ?
¿Ó acaso ha sido el Carnaval, el medio que ha encontrado el Mito para sobrevivir, renovarse, difundirse, propagarse, y así reconstituírse eternamente, año a año, en uno de los espectáculos Festivos más importantes de este continente ?

Esto mismo parecería deducirse para quien tuviere la privilegiada posibilidad, de asistir, en esta desolada y gris geografía de uno de los puntos más altos del Altiplano Boliviano, a una incesante e inolvidable procesión de las célebres «Diabladas«, comparsas de Diablos, en una típica danza, característica de la región, encarnando cada uno de sus miembros al ancestral Wari, otrora demonio temido, devenido hoy en el diablo «Supay«, guardián de la tierra y de los minerales que en ella encierra, es decir, el garante de la riqueza de la comunidad. Diablo mayor, Diablo menor, Rey Supay, Tío Supay, etc.., todo un sinnúmero de categorías y clases de Diablos y Diabladas, que nos deleitan con su prolija Coreografía, su fino y ajustado acompañamiento musical y su atrevido y heterogéneo contraste policromático.

Y aquí encontrándome yo, otra vez, con mi cámara, como guiado, esta vez, por las mismas grandiosas deidades sobrenaturales que dan cuenta de esta increíble fiesta popular; y aquí estoy, pequeño ante semejante poder omnipotente, vulnerable y sujeto a su libre arbitrio, en el punto más alto de la tierra, en un desconocido y bello paisaje de los Andes, y en una infinita e incesante procesión de Diablos, «Morenos», «Caporales«, Grupos Folclóricos y músicos del Altiplano, como si las mismos dioses, en lucha y en oposición, inalcanzables y forjadores y dueños de nuestro destino, pudieran ser alcanzados por estos miles y miles de bailarines, músicos, disfraces, venidos de todo Bolivia y aún de países vecinos (Perú, Argentina y Chile), como rindiéndoles culto, pero también encarnándolos y representándolos, en una extraña y gozosa síntesis de Exorcismo, Arte y Diversión.

Cómo Fotografiar esto ? Fueron varias horas de Vacilación, hasta que mi cámara simplemente se dejó llevar, por el influjo de la pura extensión, es decir, lo sobrehumano se transformaba, por arte, una vez más, de la maravillosa Fiesta del Carnaval, en una extensión infinita, casi ilimitada, de todo tipo de arte, Baile, Coreografía, Indumentaria, Música, Policromía, sin fin…, Quién va a Oruro, debe mirar siempre para adelante, parece ser el lema, diablos y más diablos, morenos y caporales, y otra vez diablos…, y allí fué mi cámara, en el más extenso transcurrir, una a una , de cientos y cientos de fotografías, tomadas en estos cinco días inolvidables de fiesta Carnavalesca.

¿Tal vez como una forma de agradar, calmar y aún de satisfacer a los demonios y dioses que moldearon esta región de la montaña ? ¿Es el Demonio el que aterroriza ? ¿Ó es su encarnación la que nos transporta por un espléndido viaje de ensueño y goce ? ¿De qué Demonio hablamos ? ¿El de la tierra ? ¿Ó tal vez el de dentro nuestro ?

Extraña y sintomática conjunción de mito y Festividad, de temor y disfrute, de pánico y arte….

Y, una vez más, el Carnaval, desplegando con su magia y su incomparable poder de conjunción, el que nos regala esta pieza única de su producción, tomada del mito y de la leyenda, y llevada hasta el límite de su producción estética, pasando por el juego, la fé, y la algarabía inevitable de toda manifestación Carnavalesca.

Pablo Marcelo Siquiroff

Glosario de Términos:

Pachamama: en la Mitología Andina Pre-hispánica, designa a la Madre Tierra, la que da los frutosy alimentos para la comunidad. Es una deidad típicamente femenina y maternal, nutricia y garante de la salud y todo lo referente a la alimentación. Abarca la tierra propiamente dicha, así como a las montañas, valles, ríos, lagos, etc.. Durante el Carnaval se le hace una especial ofrenda, pero sólo como elemento accesorio, ya que la Pachamama no es la deidad principal del Carnaval Orureño.

Inti: Principal deidad entre los Incas, habitantes de lo que hoy es Perú, Bolivia y parte de Argentina, Chile y Ecuador. Representa al Sol, por ello a los Incas se los llama comúnmente «Hijos del Sol» .

Ñusta: en el lenguaje del pueblo Inca, designa a las Princesas, es decir a las descendientes femeninas de los reyes y monarcas. En la leyenda de la Ñusta de Oruro, ella representa más bien a una «Princesa» del Dios «Inti», es decir a una princesa, pero de esencia divina y sobre-humana. Es la precursora de la futura «Virgen del Socavón».

Virgen del Socavón: de origen indiscutiblemente Cristiano, y por ello, de tiempo más reciente, es la representación Cristiana de la antigua Ñusta Orureña, devenida, por influencia de esta religión, en una presencia local de la Virgen María. Hoy la Virgen del Socavón, es la patrona de la ciudad de Oruro y principal protectora de los mineros. Es a ella a quien se le «ofrece» cada baile del Carnaval. Existen leyendas más recientes, que narran su aparición a diferentes personas, brindando protección, amparo, salvación, etc..

Supay: Una de las formas de llamar al Diablo, principal personaje del Carnaval de Oruro. El diablo (el antiguo Wari), es el guardián de las profundidades de la tierra, y, por ende, de los minerales que contiene. Los mineros le rinden especial culto, y popularmente lo llaman «el tío». Uno de los fenómenos más llamativos del Carnaval de Oruro, es la encarnación de este mismo Diablo, en las llamadas Diabladas, para luego «ofrecerle» esta danza a la Virgen del Socavón, como una forma de articulación entre lo religioso y lo pagano.

Diablada: comparsa de Diablos, típica de Oruro, aunque también existen Diabladas en otras regiones de Bolivia y países vecinos. Es una muy cuidada coreografía, con una danza y una música bastante característica, que presentan numerosas variaciones de un mismo tema.

Caporales: otra típica Comparsa de Oruro. Representan los antiguos capataces de esclavos, en la época en que existía esta institución de la esclavitud, la que luego fué abolida. Es una bella danza, con trajes que semejan jinetes en estampa ecuestre.

Morenadas: otra comparsa Orureña. Es una representación del moreno americano, por contraste al hombre blanco llegado de otros continentes. Se componen de fastuosos trajes, con payasescas máscaras, y efectúan una danza muy uniforme y armónica.

Carnaval de Barranquilla

El Carnaval, una tradición occidental, tiene una profundidad histórica que se remite a celebraciones rituales de propiciación de dioses protectores del agro, y de la producción en general, en Grecia y Roma, mucho antes de la aparición del cristianismo. Su asentamiento en América es reciente y data de la época colonial y períodos posteriores de constituciones de las diversas Repúblicas en los países a donde llegó.

En Colombia el Carnaval de Barranquilla, de cuya existencia existen registros desde el año 1876, durante mucho tiempo se había estado celebrando como una festividad local, pero desde hace un par de décadas se ha convertido en un acontecimiento que pretende sacudir el litoral del Caribe Colombiano y atraer la atención de propios y extraños, que, de hecho, se dan cita por miles, en cada Carnaval, en esta ciudad portuaria e industrial, emplazada en la desembocadura del río Magdalena en el Mar Caribe; “la Puerta Grande de Colombia” , como se llamó a esta bella y gran ciudad en alguna época, capital del Departamento del Atlántico, sobre el litoral Caribeño Colombiano. De hecho, la aparición del Carnaval en Barranquilla se correlaciona con su auge como puerto marítimo y ribereño y constituye el contexto por excelencia en el cual la ciudad, encuentra un símbolo vital de identidad en el panorama nacional.

Descripciones, estampas, registros y recuerdos del Carnaval de Barranquilla en su expresión formal y recuentos de sus vivencias en el fragor de su celebración anual, se encuentran profusamente en escritos, narraciones fílmicas, y hasta pinturas, ó en la narrativa oral de sus participantes. Hay miles de gentes que asisten año tras año como parte vital de comparsas, comedias, disfraces, enmascarados, carrozas ó danzas, folclóricas, locales, Americanas, Africanas, en los cuantiosos niveles de organización de la multitudinaria fiesta ó como simples espectadores en los clubes ó en las calles de la ciudad.

Cuando se menciona el Carnaval de Barranquilla como fiesta que data de tiempos coloniales, los relatos y artículos lo señalan genéricamente como una celebración introducida por los españoles desde muy temprano. No obstante, cuando se analizan documentos sobre los orígenes de la fiesta y sobre los perfiles de Festividades vecinas, de comarcas linderas, y que habrían dado lugar a algunos perfiles del Carnaval de tradición étnica, se observa y se deduce, asimismo, que los rituales tienen también una indiscutible procedencia Africana, producto del gran flujo migratorio de aquel continente, que caracterizaron los primeros siglos de la colonización americana, antes de la abolición de la esclavitud en los diversos países.

Estas celebraciones de los negros, habitualmente nunca han sido características de festividades que por mucho tiempo se han venido celebrando como Carnaval en Europa. Claro que, cuando el Carnaval fue introducido con sus propios perfiles occidentales, estas celebraciones de negros en el litoral atlántico Americano, paulatinamente se fueron incorporando a las festividades del Carnaval y sus participantes empezaron a integrarse a las masas indiscriminadas de celebrantes callejeros.

Así, aunque en Colombia, al igual que en otros lugares de América, las tradiciones de origen africano forman parte hoy del trance del Carnaval, no cabe asimilarlas a un rito de procedencia occidental. Las tradiciones africanas tienen su propio origen, y su fuerza cultural ha sido suficiente como para haber caracterizado hasta hoy día, las marcas imborrables de este maravilloso Carnaval Caribeño. El Carnaval tiene cuatro días de expresión intensa, que empieza un sábado y termina el martes anterior al Miércoles de Ceniza, según el calendario Carnestoléndico Universal. Pero existe una vieja costumbre “Barranquillera” : El “Bando” , proclama oficial, en forma de decreto Municipal, que se lee cada 20 de Enero, en algún sitio público. Allí se da cuenta oficialmente, de la iniciación del nuevo Carnaval, en forma de orden y de sentencia pública. Fueron muchas las veces que el Bando fue leído por el mismo Alcalde de la ciudad de Barranquilla, acompañado por muchos de los grupos de Cumbiambas y Congos, que caracterizan como marca única, este peculiar y bello Carnaval Colombiano.

Y luego….., la fiesta, en lo que queda de enero, hasta el primer Sábado de Carnaval, con la Batalla de Flores, que es el desfile inicial de carrozas, con la presentación de los diversos barrios y comarcas vecinas; luego llega la Gran Parada del domingo, desfile principal de todos los grupos participantes; y posteriormente los diferentes niveles de Celebración en los días sucesivos, con música, bailes, presentación en escenarios, etc..

Un largo peregrinar de grupos de Danza de Congos, Cumbias, Cumbiambas, Danzas de Garabato y de Paloteo, y de infinitos estilos caribeños, Colombianos en general y con estilos de toda la ribera norte del continente Sudamericano, Salsas, Merengues, Vallenatos, etc..

Y…, la marca e influencia Africana, presente en innumerables facetas de este espléndido Carnaval, en sus negros Danzantes, sus disfraces, sus alegorías de las antiguas agrupaciones Tribales de sus ancestros, y en sus dioses Totémicos, herencia y legado directo de su antigua Fé, que se refleja maravillosamente en sofisticados trajes y máscaras de Toros, Tigres, Osos, Caimanes, Serpientes, Monos, etc.., antiguos Tótems, Divinidades, organizadores de tribus, clanes, dinastías, y hasta portadores de nombres propios, ya que muchos de estos sagrados animales fueron también los mismos nombres propios, por siglos, de determinados y específicos clanes humanos, devenidos hoy día, otra vez gracias a la maravillosa fiesta del Carnaval, en sofisticadas máscaras, trajes, disfraces, adornadas, estéticas, brillantes y majestuosas ante el tórrido sol tropical caribeño, como una recreación legendaria de los antiguos dioses, encarnados, revivificados y hasta expuestos en danzas de estirpe lúdica, en hermosas estampas de lucha, ó en desafíos guerreros, en gritos, corridas, desfiles estéticos, como para hacernos vivir, otra vez, en esta increíble fusión histórica, y terrenal de lo Africano, de una Incomparable fiesta Carnestoléndica de antiguo origen Europeo, y de que aquí, en esta lejana tierra Sudamericana, todo es posible de ser vivenciado nuevamente, lo salvaje, lo distinguido, lo fastuoso, lo primitivo, por obra, otra vez y por siempre, de la fiesta del Carnaval, que adquiere en esta tropical y brillante ciudad de Barranquilla, un ejemplo incomparable de viaje de ensueño, histórico, estético y artístico, que sólo el Carnaval pudo lograr.

Y…, habiendo sido la Fotografía la que me ha convocado a este increíble sitio del Caribe, sin embargo, fue la contemplación a veces pasiva, y otras gozosa, la que me sumergió durante horas en un incesante desfilar de grupos de Congos, con sus pasos característicos, de los innumerables grupos de Cumbiambas, con sus bellos trajes, y sus bailes acompasados, elegantes, sensuales y muy distinguidos, y seguidamente, casi en un traumático contraste, grupos de “negros africanos” y de “ blancos occidentales” , embadurnados todos ellos, indistintamente, con harina bien blanca y con pintura y betún bien negro, mezclados, mixturados, en una caótica pero a su vez en una bella cosmogonía, esperanzadora y mancomunada unión e integración racial, con sus gritos, sus batallas, y sus ironías hacia cualquier forma de racismo ; y luego, la serie de enmascarados, los tigres, toros, etc…, majestuosos, orgullosos, legendarios, que nos dicen….. : los dioses viven, y nuestros ancestros también, he aquí la historia…..

¿Cómo fotografiar esta paleta policromatica?, este viaje de fantasía y realidad, por lejanas tierras y lejanos tiempos, cómo encuadrarlo con mi cámara, compañera inseparable de tantos Carnavales, cómo plasmar esta fiesta única sin dejarme llevar, casi hipnotizado, por largos kilómetros de danzarines, disfrazados, “guerreros”, “animales”, etc.., con sus músicas, sus bailes, su estampa única, su Arte, con mayúsculas, ¿cómo Fotografiar esto, en este estado de trance?…

La respuesta la tuve varias horas después, luego de largas caminatas, de largas sesiones de baile, de disfrazarme con muchos tipos de máscaras, y, por qué no, de algunos sorbos de Ron y Aguardiente, luego de todo esto, decidí finalmente, que era mi turno ahora, de aportar algo mío, de mi producción, a esta muestra única de un Carnaval Local pero a su vez Universal…., fueron cientos de fotos individuales y colectivas, históricas y actuales, policromáticas ó monotonales, fotos de contrastes, de diversidades, de diferencias, de lejanías, …., pero reunidas, armonizadas, e indiscutiblemente bendecidas por este polifacético e inacabable Carnaval, que tal vez pueda precisarse cuándo comienza, pero difícil saber, por obra, tal vez, de aquellos lejanos dioses Totémicos, cuándo finaliza y hasta dónde pueda llegar, casi como una metáfora de nuestra propia vida y de nuestro destino y de nuestra incertidumbre, que este hermoso Carnaval Barranquillero parece reflejar y representar.

Pablo Marcelo Siquiroff

Glosario de Términos:

Cumbia: Tradicional baile Barranquillero y Caribeño, que ha excedido largamente las fronteras y se ha extendido por muchas regiones de América. Es una danza acompasada, con un alto grado de sensualidad y seducción, y se baila en una seguidilla de parejas de baile, con sus trajes característicos, acompañados por un grupo de músicos.

Cumbiamba: Conjunto de Grupos de Cumbia ó estilos especiales de éstos.

Congo: Es una danza y unas agrupaciones típicas del Carnaval de Barranquilla, compuesta también por parejas, acompañadas por un grupo de disfraces de animales, y un conjunto de músicos. Es uno de los rasgos y elementos más distintivos del Carnaval Barranquillero, herencia de las antiguas tradiciones Africanas, donde los disfraces que representan a los animales, simbolizan los antiguos Tótems. Acompañando a los grupos de Congos, muchas veces van también grupos de «Negros» guerreros, en formación de «combate», embadurnados con harina blanca ó betún negro, simbolizando la integración racial .

Tótem: Entidad divinizada, muchas veces representada por animales, que son adorados por un determinado clan humano, al punto que el nombre del animal se traslada al del mismo clan. Es un tipo de Cosmovisión muy utilizado por los pueblos nativos de Africa.

Danza del Garabato: Tradicional danza Barranquillera, que representa asimismo, varias estampas de lucha y enfrentamientos, fundamentalmente la del hombre y su entorno, muchas veces enfrentados, como un destino infranqueable. Hay danzas de Garabato que simbolizan, directamente, el desafío del hombre frente a su propia muerte.

Danza del Paloteo: Otra danza Tradicional, y también de estampa de lucha, pero en el Paloteo los que se enfrentan son los diversos grupos humanos entre sí, utilizando, para la danza, un “Palo” característico, con un movimiento de “Paloteo” también característico.

Salsa, Merengue, Vallenato: Diferentes ritmos de Música del Caribe, hoy muy universalizados, y profesionalizados.

Carnaval de Jujuy

La Provincia de Jujuy presenta muchas fechas y acontecimientos de especial interés para los visitantes, porque a la intensidad de su vida cultural y a la incesante actividad en los campos de la agricultura, del comercio, y sobre todo de la industria y la minería, une atractivos folclóricos, valores tradicionales y un rico pasado histórico.

Sus bienes turísticos, en gran parte desconocidos fuera de los límites provinciales, son auténticos, ya que aquí, en el Norte, se conservan descendientes de aquella raza que se aclimató a las regiones de altura y que, subyugada por lo grandioso del paisaje, llevó su vida entre un misticismo reconcentrado y un paganismo material.

Allí están, en los campos de la Puna y Quebrada, con sus fiestas y costumbres ancestrales, unidos a un ayer de civilización avanzada, por lazos misteriosos ceñidos en la sangre y que los conservan en la contemplación de la obra de sus antepasados.

En su alma sencilla se afirma el rito de Pacha Mama, madre tierra que protege las siembras y los ganados ; y el mito de Supay y sus embrujos que, oculto en las grutas cavernosas de los pedregales, lanza su salvaje ulular cuando el viento blanco azota las quebradas y los cerros se envuelven en un manto frígido.

Indudablemente, el Carnaval de Humahuaca conserva aún en plena vigencia sus costados rituales, de homenaje a la Madre Tierra, que se ejecutan año a año con la mayor devoción. El último día, al anochecer, las comparsas suben a los cerros que circundan Humahuaca – cada uno dispone de un cerro, al que llama mojón – y ya en la cima cavan un hoyo, la Boca de la Pacha Mama. Allí proceden a chayar, esto es, a echar en la Boca, vino, chicha, alcohol, cerveza, las bebidas que consumieron durante el Carnaval. Dentro de una olla de barro ponen comida y se sacuden de la ropa y los cabellos el talco y el papel picado que tienen adherido, tratando de que caiga en la fosa. El presidente de la comparsa musita una oración a la diosa de la Tierra y dice luego algunas palabras referentes al Carnaval. Cada tres años se elige allí una nueva comisión; las flamantes autoridades anuncian sus proyectos y prometen honrar las costumbres del Carnaval Humahaqueño.

Mientras tanto, los disfrazados de la Comparsa, entre lamentos, se retiran hacia un cerro más apartado. Allí vuelven a reunirse en grupos, bailan una última pieza, la danza de los Diablos, y arrojan a las llamas un Diablito que es símbolo del Carnaval y lleva dentro una bomba de estruendo. Cuando los que están en el mojón oyen el estallido, saben que el Carnaval se ha terminado y descienden en silencio.

El desentierro es a la inversa. La Comparsa llega al mojón el primer día, abre la Boca de la Pacha Mama, repite las ofrendas de comida y bebida, los disfrazados se visten y, tras lanzar una bomba de estruendo, bajan del cerro bailando y cantando : empieza el Carnaval, que se prolonga durante ocho días y nueve noches.

Carnaval tradicional, que se extendió más allá de sus fronteras de espacio, tiempo y tierras… el Carnavalito es uno de nuestros ritmos de música y baile más tradicional…., que a esta altura de la vida y de la historia, ya se baila en todo el país, aún antes y después del Carnaval.

Carnavalito, ritmo pequeño y grandioso…, ritmo vibrante, repetido, circular, insistente.
Bellos y pequeños Carnavalitos
Grandioso y distinguido Carnaval..
Bella comarca Jujeña

Lugar paradisíaco, parajes pobres, gente humilde, herederos de antiguos y poderosos pueblos e imperios…

Y aquí también, al igual que en Bolivia y muchas otras regiones del Altiplano Sudamericano, vuelve a afianzarse y a vivirse el mito y la leyenda del Supay, “Diablo” ancestral, guardián de la tierra y de las minas, protector de los minerales, las cosechas, y en general, garante de las riquezas y la prosperidad de las diferentes comunidades. Sólo que aquí, en estos bellos parajes Quebradeños, este Supay aparece encarnado bajo la muy extendida caracterización de los “Diablitos”, niños ó adolescentes que se mueven y bailan en forma acelerada, con sus “diabólicos” pasos.

Fiestas ancestrales, modernizadas, profesionalizadas, estilizadas..

Carnaval bello, distinguido, que se baila en “ondanadas”, siguiendo una ola sinuosa y constante; las coplas, rimadas, picarescas, repetidas incesantemente ; la albahaca, símbolo de fecundidad y prosperidad ; la chicha, brebaje mágico, dulce, ; clima sensual, lujurioso, extraña mezcla de austeridad y pasión, de gris del paisaje y colorido barroco de la festividad, de pobreza material y riqueza metafórica, de fotos con contrastadas tonalidades grises y amplios espectros cromáticos diversos.

«Erque», profundo en su disonancia, como para mostrarnos que muchas veces la armonía es sólo una ilusión, y que la simetría es asimismo, sólo un forzado y artificial orden falso del universo estético y aún festivo, donde el “cosmos” es más bello cuanto menos “cosmológico” pueda resultar, en la repetición, todo se sucede, todo vuelve a su origen pero, por paradójico que pueda parecer, nunca nada es igual, como la vida misma, en la que, como el Carnaval, sólo se sabe cuándo comienza, cómo finalizaría, en qué podría eventualmente consistir, pero nunca es igual a sí misma, en su largo y sucesivo transcurrir, gira, alocada e ininterrumpida, pero siempre atraviesa lugares diferentes, como este espléndido e increíble Carnaval, que atraviesa siempre la misma Historia, la misma tradición, el mismo Folclore, la misma Mitología, pero hace de la Historia siempre una Historia deferente, porque nunca es igual; su increíble Arte es hacer de su misma repetición, una profundidad siempre diversa, como una metáfora de la des-identidad de la vida misma, donde uno mismo, cada mañana, cada instante, cada amor, cada canción, cada Foto y sobre todo, en cada Carnaval, uno siempre es diferente, donde lo maravilloso del vivir es justamente que uno acaba siendo otro…

Como una máscara de sí mismo…
Que es igual..
Pero es diferente…..

Carnaval de Diablitos, de máscaras ancestrales, de profundidades grises y sin embargo coloridas del espléndido paisaje circundante, de tradiciones arraigadas, que nos llegan, nos atraviesan y aún nos trascienden, de entierros y desentierros, emulando a la misma muerte.

El carnaval muere incesantemente…
Pero nunca deja de volver a nacer…

No es precisamente un Re-nacimiento, es siempre el mismo nacimiento, a condición, claro está, que este “mismo” nacimiento sea siempre otro; pero que aquí, en estos paisajes de Puna y Quebradas, cada “mismo” nacimiento es único, original, para luego a volver a morir en su inevitable entierro…

Y volver a nacer.., en este ciclo infinito, y en esta metáfora de la vida misma, donde la muerte es el confín de la vida, pero la vida siempre conduce a otra muerte…

Porque este carnaval siempre muere, pero justamente es por ello que nunca se termina, porque siempre acaba siendo otro carnaval…

Carnaval de Coplas, poesías y canciones, de pueblo, algarabía y sensualidad. De peso y poder de la Historia, de tradiciones y Folclore, de Universalidad y extensión más allá de sus fronteras .

Humahuaca, Tilcara, Purmamarca, Maimará, y otros bellísimos rincones de está espléndida Provincia de Jujuy, marcando con su estilo propio esta histórica, arraigada y profunda fiesta popular, en medio del calor abrasador del verano quebradeño, y en medio de este desfilar de infinitas tradiciones, de síncopas incesantes de los diversos ritmos disonantes, que parecen hablarnos desde lo más profundo de la Historia, y de las Coplas, los Diablitos, y, como siempre, las Fotos, monocromáticas y coloridas, siguiendo el entorno del paisaje, y mi permanente peregrinar por los diversos pueblos y barriadas, buscando y buscando, yendo y yendo, encuadrando, fotometreando, midiendo, y mirando, siempre mirando, y de tanto mirar y mirar, ocurre que uno acaba mirando para adentro, ya no hay diferencia entre adentro y afuera, entre uno y el otro, entre la vida y la muerte, entierro y desentierro, color y monocromo,…. , Maravilloso Carnaval de contrastes, simbología de la oposición y de la confrontación, de lucha, como lo evidencian muchos de sus bailes, con sus estampas de enfrentamiento y de épica, como una lucha infinita entre la historia y el presente, entre este nuestro incierto destino y un camino ya marcado, ya transitado, infinitamente recorrido, durante siglos de historia, pero nunca concluido, ya que aún continúa en nosotros.

Para que nunca ó siempre se termine..
Y para que nunca cese de volver a comenzar…..

Fueron algunas semanas de intenso peregrinar por los maravillosos paisajes de esta bellísima Provincia del norte de Argentina, limítrofe con la República de Bolivia, recorriendo poblados, barrios, campos, buscando obsesivamente el Carnaval, hasta en su mismo origen y esencia, para luego volcarlo en los cientos y cientos de Fotos logradas, en Blanco y Negro y también en Colores, fotografías de contrastes y de oposiciones, de personajes Carnavalescos coloridos enmarcados en el gris del paisaje, y luego, increíblemente, a tan sólo poca distancia, exactamente lo contrario, personajes ataviados en forma simple y austeros, enmarcados en una verdadera policromía circundante.

Maravillosos contrastes, que rompen toda idea preconcebida y enquistada de Armonía..

Ó tal vez mejor, abren e instauran otra armonía diferente, una nueva variante estética, por obra, una vez más, de la inigualable y maravillosa fiesta del Carnaval, y que aquí, en esta lejana tierra del Norte Argentino, ha adquirido un perfil único y ha sembrado con su marca buena parte del Folclore y la cultura del cono sur del Continente Americano.

Pablo Marcelo Siquiroff

 

Glosario de Términos:

Puna: Término de origen indígena con el que se designa a las altas y áridas mesetas andinas situadas a unos 4.000 m de altitud, así como a la vegetación propia de las tierras frías de los Andes. Esta región incluye al norte de Argentina (Provincias de Jujuy y Salta), norte de Chile (llamada “Puna de Atacama”) y buena parte del territorio Boliviano. Durante el período Pre-hispánico, esta región formó parte del Collasuyo, extremo sur del imperio incaico; es por ello que hasta hoy día, a los habitantes de la Puna se los suele denominar “Collas”.

Humahuaca: Tradicional población de la provincia de Jujuy, situada en la Quebrada del mismo nombre, y principal centro Carnavalero de la región. En idioma indígena Humahuaca significa “río sagrado”.

Quebrada de Humahuaca: profundo valle del Norte argentino, que se ubica en el sector central de la provincia de Jujuy, dispuesto en sentido norte-sur a lo largo de más de 100 kilómetros. Se destacan en él, un vivo y rico cromatismo de su ladera oriental, debido al deslizamiento y corrimiento de las capas sedimentarias. Es un paso Histórico y tradicional que comunica naturalmente a las Repúblicas de Argentina y de Bolivia. Y es sobre esta Quebrada donde se encuentran las poblaciones (Humahuaca, Tilcara, Purmamarca, Maimará y varias otras ) donde se desarrollan los diversos Carnavales, así como muchas otras festividades Tradicionales.

Carnavalito: tradicional ritmo de la región, que se baila siguiendo una larga fila de parejas, y que se desplaza en ondas serpenteantes. Es un ritmo que se repite incesantemente, con letras simples, y muchas veces sujetas a improvisación. Su ritmo se ha universalizado hasta tal punto, que es considerado hoy día, como una de las danzas distintivas del país.

Erque: Tradicional instrumento musical de la Quebrada de Humahuaca. Es una especie de trompeta de gran tamaño, constituida por dos o más trozos largos de caña unidas por sus extremos y formando un solo tubo. Tiene un clásico sonido disonante, característico de la zona, y tonalidad penetrante, como un sonido de la misma tierra; de hecho es considerado “la Voz de la Pacha-Mama (madre tierra, clásica deidad femenina de la zona, muy presente en este Carnaval) .

Supay: Según ya se ha explicado en la anterior nota sobre el Carnaval en Oruro, el Supay es uno de los nombres del Diablo, guardián de la tierra y las minas. Es una deidad de culto ambivalente, muy diferente a la tradicional figura demoníaca Cristiana, ya que a este Supay se le teme pero a la vez se le venera, ya que es como el proveedor de las riquezas profundas de la tierra. En el Carnaval de Jujuy se lo suele representar bajo la figura de los “Diablitos” según se explica en la nota.

Chaya: ancestral costumbre del altiplano americano; referido a la Pacha-Mama. Es una ceremonia durante la cual se le “ofrenda” a la tierra diferentes comestibles y bebidas, como una forma de retribuir las riquezas que ella misma genera.

Chicha: bebida parcialmente fermentada, generalmente de maíz que desde la época prehispánica se elaboraba en países como Colombia, Perú, Ecuador, Chile y Argentina. Tiene una gran tradición en la Quebrada de Humahuaca, sobre todo durante el Carnaval.

Copla: forma de canción popular, de origen hispánico, y que luego se difundió por Latinoamérica. Tiene una estructura flexible, aunque suele ser una estrofa de cuatro u ocho versos de arte mayor o menor, generalmente octosílabos. El texto es de carácter regional, con un lenguaje en el que domina el doble sentido para conseguir efectos cómicos, lascivos o escatológicos. En Jujuy ha alcanzado un desarrollo notable, logrando un grado de sofisticación muy poético. Muchas veces se las musicaliza.

Carnaval de Rio de Janeiro

En el marco de un trabajo comenzado hace ya varios años, referido a la temática de Carnavales del Mundo, me ocupé particularmente de trabajar en el ya muy popular Carnaval de Río de Janeiro, tal vez uno de los Carnavales más difundidos y más conocidos de todos los continentes.

Frente al grandioso despliegue del citado Carnaval, la primera cuestión que se le plantea al Fotógrafo es precisamente la factibilidad de “mostrar” la fiesta. La respuesta es obvia : no es posible, la cámara no muestra; la cámara crea, inventa; la cámara no documenta, la cámara dibuja; no registra, la Cámara forma parte de la fiesta, y, por momentos ella misma es la fiesta, además de revelarla. Pero es una de esas invenciones que a veces tienen algo de descubrimiento. Además, no se sabe si es el objeto, el ojo, la mirada, la luz, el encuadre, el foco …., los que determinan el resultado. Y el objeto, en el caso del Carnaval Carioca, es demasiado grande, demasiado esplendoroso como para desconocerlo.

A la entrada del Sambódromo, quien llega por primera vez a esta verdadera “Catedral” del Carnaval mundial, y aunque, como yo, arrastre la experiencia de otros Carnavales, es indefectiblemente atrapado por una sensación que es mezcla de temor y curiosidad, de impresión y de fascinación, de alarma, interés ó deseo. Decenas de carros alegóricos, miles de “sambistas”, de las diversas “Escolas do Samba”, practicando los últimos pasos, más parecerían los miembros de un interminable ejército prestos a entrar en combate, que una muestra de la multitudinaria esencia del Brasil, con sus intricadas redes culturales, a punto de cambiar su propia historia.

Y de nuevo la pregunta : ¿Se podrá “mostrar” lo que más que una fiesta popular, parece una epopeya ?

La respuesta se insinúa unos instantes después, en la misma “pasarela de Samba”, en medio del bullicio, del infinito espectro de colores, de la lujuria desenfrenada de disfraces, “fantasías” y carrozas; de los rostros y expresiones que parecen tocar el cielo, de los ojos encendidos e inyectados que me miraban y acompañaban, gozosos. En medio del movimiento de cuerpos acompasados, al ritmo de una música que hace vibrar hasta la tierra. Y sumergido también en los infinitos encuadres que se formaban ante mi cámara, segundo a segundo, en un sucesivo e incesante transcurrir de imágenes, de rostros, colores, contrastes, luces y sombras totales, todo un mundo que circula y varía a cada instante, la exaltación de infinitos universos diferentes, que, congelados en sus respectivas coordenadas de espacio y tiempo reales, convierten a mi cámara, casi en mi única esencia de ser y de identidad, en mi marca más íntima, en mi única mirada extendida, como pasión de goce escópico, lúdico, que, llevadas al orden estético, hacen de mis fotografías, en las más sentidas y felices retribuciones ante semejante creación de masas, y ante semejante cosmogonía multitudinaria, y también en la satisfacción de asistir, participar y crear, en la tan amada fiesta milenaria del Carnaval, en una de sus máximas expresiones Universales.

Pablo Marcelo Siquiroff

Glosario de Términos:

Carioca: término con que se designa a todo lo que sea originario de la ciudad de Río de Janeiro, trátese de personas ó de cualquier otra entidad (objetos, ideas, fiestas, etc..)

Samba: baile típicamente carioca, que se danza durante el Carnaval.

Escola do Samba: Escuela de Samba; típicas agrupaciones cariocas, con sus respectivos nombres, que cada año presentan un número particular para la competición del respectivo Carnaval. Cada Escuela está formada por alrededor de 4000 personas, y en la competencia oficial, las escuelas de la primera categoría suelen ser 16, repartidas en dos grupos de 8, que desfilan durante dos noches seguidas, es decir, 8 escuelas por noche. (domingo y lunes de Carnaval)

Sambódromo: Estadio donde se baila la “samba”, es decir, donde se desarrollan los bailes y los desfiles de Carnaval. El actual Sambódromo Carioca tiene una extensión de alrededor de 800 metros, y se inauguró a comienzos de los años 80, es decir, alrededor de 20 años.

Sambistas: bailarines de Samba.

Pasarela de Samba: Parte del Sambódromo donde está situada la pista por donde desfilan y bailan las diversas Escuelas de Samba.

Fantasía: término con que se suele denominar, en la ciudad de Río de Janeiro, en lo referente a su Carnaval, a las diversas variedades de trajes, disfraces, y en general todo lo que respecta a la confección indumentaria.