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Macias

JUAN JOSÉ MACIAS

PERIODISTA DEPORTIVO

Mi nombre es Juan José Macías Sánchez. Nací el 30-03-1972 en un precioso rincón marinero como es Estepona(Málaga) desde 1995 trabajo como periodista deportivo en RadioTelevisión Estepona, además soy corresponsal del Diario SUR, Agencia EFE y El Periódico de Estepona. Esta temporada además soy el jefe de prensa de la Unión Estepona Club de Fútbol, el equipo de fútbol de Estepona.
En relación al carnaval soy un simple aficionado que a principio de los años 90 me ¨enamoré¨ al comprobar el Arte en unas letras cantadas por un grupo de personas. Con el tiempo he ido conociendo un poco más este Arte y cada día me gusta más. Comencé a escribir e informar sobre carnaval en mi blog y tengo que agradecer la colaboración que me han prestado siempre tanto autores, componentes de grupos, medios de comunicación como aficionados.

La página web es www.juanjocarnaval.net, el blog www.juanjocarnaval.bitacoras.com
Mi email juanjo@juanjocarnaval.net
Además también soy responsable de www.esteponadeportes.bitacoras.com, www.esteponacf.com, www.unionesteponacf.com , www.estepona-atletico.com

Breve historia del carnaval de Cádiz

Sin pretender en ningún momento ser historiador, que no lo soy, ni tan siquiera conferenciante, que tampoco lo soy y dentro de mi modesto saber y entender sobre el Carnaval — materia por cierto de la que todo el mundo sabe y muy pocos entienden — voy a tratar de hacer una pequeña historia del Carnaval de Cádiz, para lo que me he apoyado en distintas publicaciones de Ramón Solís, Alberto Ramos y en mi archivo particular.
Diversas son las formas que tienen los pueblos de celebrar una misma fiesta y por tanto muchas y diversas son las formas de celebrar el Carnaval. No hay dos pueblos en el mundo con un Carnaval igual.

El Carnaval gaditano, aún asemejándose mucho a otros Carnavales que reciben un influjo cultural mediterráneo, al ser una ciudad que a lo largo de su historia miró al Atlántico, el intercambio con la cultura americana (especialmente Cuba) fue siempre estimable dándole con ello a nuestro Carnaval un sello doble: mediterráneo y antillano.

Hay que señalar también que en líneas generales, los Carnavales de Cádiz han sido (como todas sus fiestas) más o menos “espectaculares” según pasase la ciudad por épocas de mayor o menor prosperidad.

Es un Carnaval de origen cristiano porque el Carnaval quiérase o no, es un hijo (aunque sea pródigo) del Cristianismo. Mejor dicho, sin la idea de la Cuaresma no existiría en la forma concreta en que ha existido desde fechas oscuras de la Edad Media europea, que fue cuando se fijaron sus caracteres. Por ello, la Iglesia tuvo siempre cierta tolerancia con él, porque sabía que después del Carnaval vendría la Cuaresma y las “ovejas descarriadas volverían al redil”.

El siglo XVIII es el que definitivamente le da personalidad a la ciudad. En esa época Cádiz gozaba de un próspero comercio. El gaditano festejaría el Carnaval como otros tantos pueblos de Andalucía: El columpio, los manteamientos de peleles y de personas, las cucañas, máscaras, murgas haciendo ruido, tirarse barro, bailes. En fin, todo servía para el Carnaval.

Al mismo tiempo, en la ciudad, debido a la influencia de los comerciantes italianos (sobre todo Genoveses), se va introduciendo poco a poco un Carnaval italianizante, donde la máscara y el “tapado” se convierten en sofisticados disfraces y en donde los “confettis” (llámense papelillos) hacen su aparición formando parte del juego carnavalesco.

Habiendo perdido la ciudad su protagonismo comercial y su riqueza a lo largo del siglo XIX debido a la pérdida de las colonias, sus fiestas de Carnaval también decayeron. Las ricas comparsas italianas eran un recuerdo y los grupos de disfraces empobrecidos cantando letras atrevidas, asaltaban al ciudadano que no sabía como quitárselos de encima. Curiosamente, siendo el folklore andaluz más bien individualista, véase el mundillo del flamenco y de la copla, el Carnaval de Cádiz se destaca precisamente por sus Agrupaciones Carnavalescas que, todo lo contrario, se caracterizan por ser grupos numerosos.

En la segunda mitad del siglo XIX se despliega un incipiente capitalismo que enriquece al país y lógicamente a Cádiz. Como respuesta, el movimiento obrero empieza a organizarse no solo como acción reivindicativa sino también llevando a la práctica actividades culturales. No es casualidad que uno de los primeros coros del que se tienen noticias en Cádiz “La Goleta Terrible”, recorriera las calles de la ciudad cantando virulentas canciones “patrióticas” en el año 1.873.


Es conocida también la influencia antillana a partir de la segunda mitad del siglo XIX. La guerra de Cuba y sus 30 años de duración (1.868-1.898) hizo que los miles de hombres que periódicamente regresaban de la “Perla de las Antillas” difundieran, a pesar de la guerra, el Folklore Cubano por toda España y lógicamente por Cádiz.

El Folklore carnavalesco de las agrupaciones de Cádiz siempre ha recogido las melodías, tonadillas y ritmos que han estado de moda según las épocas. Las primeras Guarachas que se escribieron y cantaron en la Península a nivel popular fueron sin lugar a duda las de las comparsas carnavalescas gaditanas de aquella época.

Sería el Alcalde Valverde quien implantaría unos Carnavales oficiales, ya que los poderes establecidos (al igual que hoy) se empiezan a dar cuenta de que el Carnaval “bien orientado” puede ser una forma de conseguir ingresos para la ciudad. Así, lo primero que hacen es tratar de controlarlo, esto es, hacerlo presentable al público en general, dictando una serie de normas y prohibiciones para “evitar actos de desenfreno” y a su vez prohibiendo disfraces, ademanes y cantares que ridiculizaran la religión, a sus ministros o a cualquier institución del Estado. Comienza la censura en las comparsas y estas tienen la obligación de proveerse de una licencia Municipal según Edicto de la Alcaldía Constitucional de Cádiz, de fecha 20 de Febrero de 1.884.

Todas las influencias descritas determinan el Carnaval gaditano. Cádiz las asimila y les da un carácter propio. Poco a poco se van abandonando los instrumentos cubanos y sería Antonio Rodríguez “El Tío de la Tiza”, quien definitivamente va incorporando instrumentos más propios de la región como son las guitarras y las bandurrias, creando lo que hoy se conoce como el TANGO de Carnaval y que por sus inspiradas músicas y letras se conocen por todo el mundo. El Tio de la Tiza jamás utilizó laúdes en sus coros; éstos se introdujeron mucho más adelante.

A partir de este momento no se puede entender el Carnaval de Cádiz sin contar con las Agrupaciones. El sucesor del Tío de la Tiza, Manuel López Cañamaque, el autor más prolífico de toda la historia y más creativo, le dio un carácter más localista a las letras que compuso para sus coros y murgas. Y digo que Cañamaque es el Autor más prolífico y creativo de la historia del Carnaval de Cádiz, porque nunca un Autor ha presentado ocho Agrupaciones al Concurso y ha obtenido siete premios cómo lo hizo éste Autor en 1.935.

Estas agrupaciones tuvieron, salvo alguna excepción, una existencia casi marginal, hasta que en el año de 1.936 y debido a la guerra civil, fue prohibido el Carnaval. (Al decir marginal, quiero decir que era una pequeña parte de la sociedad la que participaba y se interesaba por las agrupaciones).

Como consecuencia de la explosión en Cádiz en 1.947 y a petición de la ciudadanía, el gobernador Rodríguez de Valcárcel y después de oír a un grupo folklórico en la Velada de los Ángeles, volvió a permitir los bailes de sociedad y la salida de las agrupaciones a la calle, llamándosele entonces al Carnaval “Fiestas Típicas Gaditanas” o “Fiestas de Coros y Chirigotas” y se celebraban en el mes natural del Carnaval, o sea Febrero, hasta que en 1.967 la alcaldía pasa las Fiestas a Mayo aduciendo que las lluvias de Febrero deslucían los cortejos. Curiosamente, desde 1.968 hasta 1.976, casi siempre llovió en el mes de Mayo. Así se mantuvieron las Fiestas hasta que en 1.977 y con la llegada de la Democracia, las Fiestas pasan a Febrero y vuelve a ser llamado CARNAVAL.

En los años 50 aparece en el Carnaval gaditano Francisco Alba Medina “Paco Alba” y obligó a crear lo que oficialmente se conoce por Comparsa, adaptando a su tiempo una agrupación perfectamente afinada que si bien no era grotesca como la chirigota, distaba mucho de lo que hasta la fecha se consideraba un coro.

También, el Carnaval de Cádiz, sobre todo en el aspecto de las Agrupaciones Carnavalescas, siempre ha sido un Carnaval machista. Pocas son las referencias que se tienen de la participación de las mujeres en Agrupaciones. La primera referencia que se tiene es de 1.914 que recorrió las calles gaditanas la Murga Femenina “Las Petit’s Criollas” compuesta por seis mujeres y una niña y que a pesar de su poco éxito en aquel Carnaval, debido al parecer a la falta de buenas voces, estuvieron actuando durante 15 días en el Circo Price de Madrid. A principios de los ochenta, exactamente en el Carnaval de 1.981 actúa en el Teatro Falla una chirigota femenina de la Peña “El Molondro” titulada “Las Empleadas de Hogar” y en el 83 actúa una comparsa de Barbate titulada “Las Favoritas del Sultán”. Igualmente, en 1.981 irrumpe en el Carnaval gaditano la mujer que más años ha participado en el mismo y que no es otra que mi buena amiga y mejor persona Adela del Moral, impulsora y creadora del famoso coro mixto.

El Carnaval ha sido la fiesta más castigada de España a lo largo de la Historia. Los gobernantes la prohibían al menor problema. Sin embargo hoy día, debido a su institucionalización, resultaría más fácil “dirigirlo que suprimirlo”. Este es el mayor peligro que amenaza al Carnaval de Cádiz y pienso que a muchos otros, la fijación de una normativa por parte de las autoridades, lejos de la espontaneidad creativa que debe tener, ya que se puede convertir en un mero espectáculo comercial.

Son los ‘Carnavaleros’ por medio de las agrupaciones carnavalescas, los únicos que le dan a nuestra fiesta una personalidad propia, creando como crearon una cultura de lavaderos y aljibes, esto es, una cultura marginal, una HISTORIA DE CÁDIZ CANTADA Y CREADA POR EL PUEBLO.

Consecuencia de tantos devaneos, prohibiciones y normativas institucionales, que no constitucionales, el 9 de Enero de 1.984, justo cien años después de aquellas “VIEJAS RICAS” (Agrupación Carnavalesca que recorrió las calles gaditanas en 1884), se crea la Fundación Gaditana del Carnaval con mandato expreso del Ayuntamiento Pleno para organizar todo cuanto este relacionado con las Fiestas de Carnaval.

A pesar de esta Fundación, los poderes políticos seguían controlando en todos sus aspectos el Carnaval de Cádiz, ya que la Junta de Gerencia de la Fundación Gaditana del Carnaval estaba compuesta por tres Autores del Carnaval y por ejemplo por cinco políticos de distintas formaciones y que lo único que hacían, en las maratonianas reuniones de la Junta de Gerencia, era trasladar los problemas propios de los Plenos Municipales a las reuniones de Carnaval y discutían por cualquier tontería, aunque los problemas reales de nuestra Fiesta seguían latente y ellos, los políticos, seguían controlando todos los aspectos más importantes del Carnaval de Cádiz y muy especialmente el Concurso mediante una censura encubierta, ya que al ser los políticos los que nombraban el Jurado del Concurso de Agrupaciones, muchos Autores no se atrevían a componer coplas críticas hacia los gobernantes por miedo a perder un premio o a posibles represalias.

Por todo esto, las Agrupaciones del Carnaval de Cádiz, clamábamos y reclamábamos una Fundación independiente y despolitizada y cuando parecía que esto lo íbamos a conseguir, nos encontramos que en el Consejo Rector de la Fundación Gaditana del Carnaval, había, por ejemplo, cinco miembros representativos de los Autores y dos de los Coristas, o sea 7 miembros del mundillo de las Agrupaciones Carnavalescas, pero sin embargo había al menos once representantes de las Cajas de Ahorros y de la Banca y que os podéis imaginar a favor de quién votan siempre: desde luego que no a favor de las propuestas que hacen los que saben y entienden de todo esto.

Afortunadamente, en Octubre de 1.999 y después de una especie de motín, según unos, de desobediencia civil, según otros y de cuestión de dignidad según nosotros, conseguimos que se nos escuchara y se nos tratara como a personas y por lo menos estamos haciendo el Concurso que la mayoría ha querido y cuando digo mayoría digo el 93% de los Autores de nuestra Fiesta: es decir, un Concurso con libertad de creación y de expresión y dentro de lo establecido en la Ley de la Propiedad Intelectual y en el Reglamento General de Policía de Espectáculos Públicos, y que curiosa y escandalosamente nuestros munícipes se negaban a cumplir y que todavía lo siguen incumpliendo en determinados aspectos, ya veis, paradojas de la vida, en la ciudad más antigua de Occidente, la Fenicia, la Romana y la Mora, la Liberal, la Cosmopolita, la Cuna de la Libertad, la madre de la Primera Constitución y sin embargo fuera de las leyes, ver para creer.

Sería interesante y casi imprescindible, que todas las poblaciones que celebran Carnavales constituyeran Fundaciones ó Patronatos libres e independientes con representación mayoritaria de los creadores del más grande Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural que pueda tener un pueblo, cual son los Representantes de las Agrupaciones Carnavalescas, ya que son la Voz de los sin Voz y los únicos en el mundo que hacen un periodismo cantado a través de las coplas Carnavalescas.

Lógicamente, en dichas Fundaciones ó Patronatos tienen que tener representación los Ayuntamientos democráticos, pero sólo y exclusivamente para administrar los bienes públicos y aportar las infraestructuras necesarias para el mayor esplendor y engrandecimiento de las Fiestas de Carnaval, nunca para sesgar, amordazar y censurar las costumbres populares, porque un pueblo que no canta y expresa libremente sus ideas y sus sentimientos, ese pueblo está muerto. Así que, a vivir y a disfrutar que son dos días y uno y medio, por lo menos, es Carnaval, aunque bien es sabido que el Carnaval sin libertad y sin tolerancia se convierte en un festejo chabacano, pobre y despreciable.